Camelllos
en la glorieta de López
Por unos pesitos más
Luisa
María González Quiñones
Cuarto semestre CS
Luchar por unos pesitos de más, es la labor de
los pregoneros, que se sitúan a trabajar en la
glorieta de Alfonso López, quienes son los encargados
de guiar a las personas que a diario viajan a destinos
como florida, candelaria, pradera, Palmira y Miranda.
Estos
personajes desde muy temprano, se dan a la tarea de
llenar los buses intermunicipales, citando los destinos
hacia donde se dirigen. En este lugar hay un gran movimiento
de personas y buses, y por eso se ve mucho desorden
en esta vía.
También
los vendedores ambulantes con sus puestos de fritanga
ayudan ambientar el desorden del lugar, pero aunque
allí están los guardas de tránsito,
no logran poner el suficiente orden; los trancones son
interminables, los pitos de los carros, los gritos de
los pregoneros aturden los oídos a los transeúntes
que a diario circulan esta vía sea a pie o en
bus.
“A
las 4:00 de la tarde empieza el voleo fuerte para nosotros,
es cuando todas las personas salen de camellar y allí
comienza la guerra por tratar de vender nuestras cosas,
y de llenar lo más que se pueda los buses”
cuenta Wilson, pregonero en López.
Este
lugar en horas de la mañana es algo tranquilo,
pero cuando empieza a caer el sol es cuando se transforma
y se convierte en bulla, desorden, gente corriendo porque
el bus lo va dejar, y personas tratando de ganarse unos
pesitos para llevar a su casa.
Allí
también hay muchos negocios, como compraventas,
“hoteles” por ratos, y muchos grilles. “Es
incomodo transitar por esta vía, pues la inseguridad
que se ve es impresionante, además la espera
para que los conductores arranquen es aburridora, pero
toca aguantarse por que es la única forma de
llegar a la casa” dice Carmen Sánchez,
vecina de Candelaria.
Aunque
en la glorieta de López se trata de poner orden
con los guardas de transito, y policías, todo
sigue igual, por que el único objetivo de los
personajes que ay trabajan es ganarse unos cuantos pesitos.
Y seguir con la rutina de todos los días, los
pregoneros llenando los buses, y los vendedores ambulantes
ofreciendo sus dulces y fritangas. Y así López
seguirá siendo tan transitada y bulliciosa como
siempre.