Cali, Junio de 2005 /// Periódico de la Facultad de Comunicación Social y Publicidad de la Universidad Santiago de Cali


Peluquero preside la JAC en el Siete de Agosto
"Loca" por ayudar


Deisy J. Torres
VI Semestre
Comunicación Social

Extraños olores y sonidos cubren los corredores de las instalaciones de la Junta de Acción Comunal del barrio Siete de Agosto. En el ambiente hay un olor a pachulí de rosas, removedor y lápiz de labios, y un eco de tacones, risas y gritos. Las voces que, roncosas y gangosas, parecen ser de mujeres con un gran problema en la garganta. Insólitos sucesos para una oficina en la que sólo trabajan «hombres».
Y es que el siete de agosto, un barrio mayoritariamente femenino, había sido siempre liderado por hombres machos y viriles, hombres convencidos de ser la viva imagen del creador, quienes confiaban en su poder «superior» para acabar con los problemas de violencia y drogadicción que caracterizan a «la boca del lobo», o mejor, «el Siete».
Antes del cambio de administración el único olor en la JAC era el del fabuloso que doña Martha, la aseadora, le echaba al piso todos los sábados. Y el único sonido estridente era el del armatoste, que en la oficina del líder comunal, tienen por impresora. Pero eso era antes de que «la ñaña» le pusiera fin a esa burocracia de machos cabríos.
«La Ñaña», perdón, Jhon Jairo Murillo, es un hombre joven, atlético y buen mozo del barrio Siete de Agosto, sin embargo, él no es un «hombre» ordi-nario. A Jhon le gusta la labor social, las campañas de salud y recreación; la música de Leo Dan, Juan Gabriel y juntarse con una que otra marica del sector.

"Compañera" de trabajo de la "Ñaña", la "Iguana" es una de sus seguidoras.

En vez de una chica Top model, prefiere un hombre honesto y trabajador. Y en vez de trabajar como constructor, ingeniero o policía, prefiere desenvol-verse como un maestro en los enredos del Shampoo, el cepillo y la tijera en el local de su propiedad, ubicado en la ca-lle 73 con carrera 10 del barrio.
A la ñaña siempre le habían preocupado la pobreza y la violencia en que vivía la gente de este país, pero con más de 16 años viviendo en este sector, era hora de mirar a su Barrio.
Siempre imaginaba al siete con su gente cálida y amable, sus parques inundados con las risas de los niños y el bullicio de las doñas, Aleida y Luz Dary, las viejas chismosas del barrio, que todas las noches se daban cita en el parque para contarse los últimos sucesos de la farándula sieteagostina.
Sin embargo, sabía que esto no era así. A cambio de la amabilidad y la calidez soñada, se encontró con el miedo de una población acostumbrada al sonido de las balas; observaba a Moya, Mareol, el Gato y otros tantos, que habían crecido con él y que ahora eran los matones a sueldo que convertían al Siete en uno de los barrios más peligro-sos de Cali.
Y entre robos y asesinatos, la demagogia y la retórica política abundaban en las instalaciones de la JAC. A modo de Frente Nacional, se rotaba el liderazgo del barrio entre lo más selecto de la burguesía del Siete.
No obstante, sería la Ñaña el encargado de acabar con la politiquería y el «roba- roba» en el presupuesto. Se acabaría con los que llenaban sus bolsillos mientras los drogadictos empeñaban los columpios y los pasamanos del parque para cambiarlos por basuco.
«Gracias a Dios vivo en una sociedad donde aceptan a los homosexuales, los respetan, los ayudan y lo más importante, donde son escuchados» dice la «Ñaña», al recordar el lanzamiento de su campaña. Su manera de hacer política no fue nada convencional.
Se equipó con mercados, afiliaciones al Sisben, escobas para asear el parque y la ayuda de más de 15 maricas que conforman el equipo de fútbol «Las Regias». Con sus gritos, su rimel, su labial y una que otra mechoneada entre ellas, le ayudaron a la Ñaña a ganarse el cariño de toda la comunidad.
«El que la Ñaña haya ganado ha sido muy bueno para nosotras de la comunidad gay, porque en este barrio hay mucha marica y siempre cuando queríamos llevar a cabo un proyecto para el barrio o un taller de capacitación. Los antiguos lideres nos tiraban la puerta en la cara», dice «Paloma», integrante del equipo de fútbol «Las Regias»
Y es que, no era normal que un experto en la práctica del arte maricón por excelencia, la peluquería, se lanzara a la presidencia de la junta. Este hecho puso a pensar a más de una.
«Si la ñaña pudo, cualquiera de nosotras puede. Más de una ya esta encarretada en proyectos de baile y talleres, para ayudarle a la ñaña, y a todas nos esta gustando la labor social. Quien quite y yo sea la próxima líder comunal.», Comenta la «Iguana», quien actualmente labora en la peluquería de la «Ñaña».
En elecciones democráticas y con su forma singular de presentarse en pú-blico, la Ñaña Junto a sus «Regias», fue elegida como el nuevo líder de la jun-ta de acción comunal para el periodo 2004-2008 del Siete de Agosto.
Más del 90% de la población total del barrio se la había jugado por este marica, que sin haber pasado por una universidad ni pertenecer a una familia de abolengo, entendía los problemas de una comunidad que no necesitaba otro político con ideas locas, sino una loca con ideas de político.
«No creo que en Cali se haya hecho una cosa de estas, que un «gay» gane las elec-ciones con la aceptación de la comunidad», asevera don Ar-mando, habitante del sector, quien apoyó Jhon Jairo desde el principio.
«Aunque aquí no sólo hay un gay presidente de la JAC, si no, también, en algunos barrios de Cali los hay y pues también la alcaldía se nos llenó de homosexuales, es por esto que con toda la comunidad nos encontramos muy contentos» dice la Ñaña.
Finalmente, y aunque mu-cha gente esta contenta con su labor, la Ñaña piensa en una reelección. ¿Volverme a lanzar? No. Ni más loca que estuviera. Yo no veo la hora de que se pasen estos años que me faltan, porque por parte de la alcaldía no hay ni un sólo centavo para poder llevar acabo cualquier proyecto. Eso de que dan es pura mentira».


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