Cali,
Junio de 2005 /// Periódico de la Facultad de Comunicación
Social y Publicidad de la Universidad Santiago de Cali
Copiones
o víctimas La generación RBD
Diego Armando León Ibarra
VI Semestre
Comunicación Social
Por
estos días no existe niño o joven que se rehúse
a sentarse frente al televisor a observar la telenovela Rebelde,
una producción realizada por Televisa México,
que narra las aventuras de un grupo de adolescentes. Muchos
se sienten identificados con estos personajes.
Perdiendo
la identidad
Según el psicólogo Guillermo Bustamante estos
comportamientos se deben a que la televisión se convirtió
en un prototipo de educación. «Los padres ya
no tienen tiempo para dedicar y educar a sus hijos, por este
motivo los programas televisivos son en gran parte los encargados
de complementar aquellos espacios».
Bustamante añadió que esta situación
se presenta porque vivimos en una época donde el consumismo
predomina en todo sentido «persua-diendo la mente y
de esta manera construyendo una identidad ya determinada»,
explica.
Asumir otras identidades puede ser perjudicial, debido a que
los jóvenes sentirán, pensarán y se comportarán
como los personajes interpretados por los actores, creando
de alguna manera hábitos que no son suyos ni están
impregnados en su cultura.
El profesor José Perdomo, coordinador académico
de un colegio privado del sur de Cali, asegura que en su institución
hay casos de alumnos que contestaban mal a sus profesores.
En investigaciones realizadas en dicho plantel por los orientadores
de la misma, los alumnos aceptaron tener esas conductas por
querer parecerse a los personajes de la telenovela juvenil.
«Creo que es importante que los padres de familia estén
al pendiente
de lo que sus hijos ven», afirma el educador, quien
añade que hay jóvenes con criterio suficiente
para decir qué está mal, pero cuando no tienen
su identidad bien definida habrá problemas porque pueden
querer ser como otros.
Expresiones
de consumo
Las expresiones de estos «copiones» son entonces
fruto del consumo cultural, dejando la originalidad relegada
a un segundo plano. «Chido», por ejemplo, es una
palabreja que hace un par de años no se escuchaba,
pero es hoy una de las favoritas de los adolescentes de la
tal «generación Y». Es una expresión
mexicana para valorar algo que es bueno o bonito.
El espectador ve pero no debe tragar entero, aunque el tema
de la tele-novela le permita sentirse identificado, ya que
refleja problemas casi universales en los adolescentes.
«Lo que se intenta analizar es el por que las problemáticas
de la serie se reflejan en los jóvenes» dice
Mónica Marión, comunicadora y especia-lista
en educación.
Añade además que es claro que Rebelde busca
llevar un bien cultural masivo a una audiencia juvenil. «Esto
esta marcado por el periodo de transición de la niñez
hacia la adolescencia».
Este gran fenómeno de masas llamado Rebelde que los
muchachos consumen con frenesí, tiene a algunos hablando
«chido» y contestándole a los profesores.
Se han convertido en los «copietas» de una realidad
ajena, que aun-que tiene similitudes en las situaciones emocionales,
no las tiene en algunas manifestaciones de la cultura.