Cali, Junio de 2005 /// Periódico de la Facultad de Comunicación Social y Publicidad de la Universidad Santiago de Cali


Derrotando el estigma
La cosa no es como
la pintan en Siloé


Deisy J. Torres
VI Semestre
Comunicación Social

Hoy, muchos caleños pueden pensar que visitar Siloé es algo así como visitar el Zoológico; un paseo a un lugar lleno de especies peligrosas y depredadoras. Piensan que al igual que nuestro querido centro turístico local, visitar este barrio es algo que se hace por etapas: las serpientes en un lado, los tigres en otro, los micos más allá.

La primera parada se hace en el mercado de las pulgas; un lugar en donde se pueden apreciar diferentes especies urbanas en su hábitat natural del regateo.

El tira y afloja del lugar se hace de fábula para los visitantes. La mercancía, está compuesta por cabezas de muñecas, extensiones navideñas sin bombillos y árboles de navidad a la mitad; no hay que dejar perder nada.

Las botas que usa Carolina Cruz o los tenis de Juan Pablo Montoya, se consiguen por $10.000 o $15.000 pesitos. El ingenio y la miseria se combinan en este mercado donde, a pesar de no contar con las ultimas tecnologías del Japón, bien podrían hacerle competencia a la mismísima Sony con su fantástica exhibición de electrodomésticos usados.

"Lo que el rico bota, el pobre lo recoge", afirma don Gustavo, un ser, que a diferencia de lo que muchos pueden pensar sobre "las especies del sector", resultó ser más humano que cualquiera.
Tavito, como le dicen algunos de sus compañeros de trabajo, se las ha ingeniado para poner a bailar en diciembre a todo el sector de Siloé. Con una unidad de CD para computador y uno que otro cable, Don Gustavo dio un nuevo giro a la tecnología callejera con la creación del único reproductor de CD que se conecta a cualquier grabadora, por sólo $20.000 pesos; todo un gangazo.

Y aunque "Siloco" no cuenta con sala multiplex, si cuenta con un su propio "Blockbuster" en el mercado de las pulgas. No se conseguirán películas de cartelera o las mejores muestras del Cine Arte, pero si los mejores clásicos de la pantalla grande y algunas muestras de lo "mejor" del cine. "El Llanero Solitario", "Casablanca" y "la Casa del Terror" son los films que componen este selecto grupo, en donde también se encuentran películas infantiles como "Las aventuras del Pato Lucas" y "Robin Hood".

Pero no sólo Hollywood hace parte de esta exhibición. "Porno en Pance" y "las Travesuras de Lola", son algunas de las muestras audiovisuales caleñas que se presentan con gran orgullo en el espacio que ocupa doña Gloria, la cual afirma: "Si no mostramos lo que se hace aquí, entonces como van a apoyar a esos muchachos que hacen películas esa gente de los `yores´".

Montado en un "Yipeto" se sube la inclinada loma que cada vez revela más su lado humano. Allí, una nueva etapa. A cambio del "Homo Silocus", se toparon con gente como Héctor Fabio Ospina Hurtado y Don Focion Ramírez, directores de Telebeli, un canal comunitario que se nutre de las historias de la gente condenada al olvido. También con personajes cómo Luis Alfredo Bedoya, administrador del polideportivo "La estrella".

"La historia pesa", dice don Luis , pues a pesar de que las épocas de las guerrillas ya han pasado, Siloé no puede ser imaginado por la ciudad sin relacionarlo con laboratorios de drogas, "desguazaderos" y campos de entrenamiento para milicias.

El visitante se va dando cuenta que Siloé no es un Zoológico. Es un barrio más que conforma la odisea que vive Cali. Un sector marginado y pobre, cuyos habitantes, como en el caso de Andrea Ortiz, ya se conocen de memoria la frasecita de aquellos a los que van a solicitar trabajo en la ciudad: "Después los llamamos" . Ya sea por el peinado estilo Fanny Mickey o por los zapatos limpios, pero viejos, lo cierto es que la oferta laboral de la gente del sector se cierra sólo al contestar una pregunta: ¿De donde es?: de Siloé.

Jose Barrero, un Bonaverense de 67 años y con más de 25 viviendo en Siloé, sabe muy bien quien tiene la culpa. "Esos presidente de ahora son unos ladrones. Antes la vida era más barata y más fácil" recuerda este hombre de color negro, piel reseca, ojos negros y voz prominente al recordar esos días en que la loma era sólo un barrizal.

Con más de 14 hijos a causa del seviche de camarón y los mariscos que consumió mientras trabaja en una pesquería en su natal Buenaventura, don José es ahora uno de los tantos que depende de la caridad de los demás para sobrevivir. "Esos presidentes de ahora dicen que uno a los 50 años ya no puede trabajar", dice.

¿Donde se habían metido todas esas especies raras por las que toda Cali, en especial los celadores de Cosmocentro, sufre al verlas descender?.

Por ningún lado apareció el "Homo Silocus", especie salvaje, amante de lo ajeno que odia y atraca a cualquiera que se le atraviese. Se pasea armado. Sus pasatiempos favoritos son fumar marihuana, bazuco y oler pegante día y noche. Tampoco se asomaron el "Hominidus Guerrillas " o el "Paracus Militaris", animales salvajes que matan, roban, secuestran, traquetean, y aunque persiguen lo mismo para sus manadas, se odian entre sí.

¿Será que se habían escondido porque sabían que venían a verlos o simplemente no existen más que en la imaginación de una ciudad a la que le encantan los estereotipos?


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