Drama de un minero sin trabajo
“Yo no sé hacer nada más”
Adolfo Ochoa Moyano
Décimo semestre CS
Las
garantías de trabajo para muchos mineros del Cerro
de la Bandera son casi nulas. Para don Alfredo no existen.
El
reloj suena exactamente a las 4:30 de la mañana. Don
Alfredo Herrera se prepara el café sin colar que lo
ayuda a despertarse. Espera a que Angelina, su mujer desde
hace 23 años, caliente las arepas y frite los huevos
para el desayuno antes de ir a bañarse, aunque él
no tenga ningún lugar a donde ir.
Hace
un mes a don Alfredo le cancelaron el contrato que tenía
como obrero en una empresa minera que explota la veta de carbón,
la cual existe en uno de los cerros tutelares de Cali: el
Cerro de la Bandera ubicado al oeste de la cuidad.
“Fuimos
varios los despedidos. Cuando yo entré a trabajar allá
hace 17 años éramos 127 mineros, sacábamos
carbón para una compañía que lo exportaba,
ahora quedan solamente 28 y eso que no todos están
haciendo
labores de peones por que ya no se saca el carbón del
país”, dijo don Alfredo.
La
CVC está actualmente encargada de controlar la comercialización
del carbón que es extraído de la zona ya que
el carbón del Cerro de la Bandera no cuenta con el
Plan de Manejo Ambiental de la CVC ni con la autorización
de Minercol.
Los
mineros no han sido desalojados en su totalidad. Algunos aún
continúan trabajando en la mina, aunque ninguno de
ellos cuenta con garantías de que mantendrá
su empleo por mucho tiempo más.
El
contrato de trabajo de don Alfredo fue cancelado al anunciarse
la ilegalidad de la explotación del carbón,
además de la propuesta de construcción de un
ecoparque. El ex minero de 54 años y mirada melancólica
sólo pudo pedir que no lo echaran porque “yo
no sé hacer nada más.”
Sin embargo, ese hombre bonachón no se quiere rendir
aún. Sigue madrugando como cuando tenía un empleo,
sólo que ahora ya no tiene un lugar al cual llegar
tan temprano en la mañana. Su destino cada día
es incierto igual que su meta: tratar de encontrar un lugar
en donde le reciban esa hoja de vida que reza en el espacio
de experiencias laborales “17 años como minero
en el Cerro de la Bandera”.
La
oscuridad aún reina afuera. Todavía no pasan
de las 5:30 de la madrugada. Don Alfredo ya está listo
y bien desayunado. Con sus toscas manos acostumbradas al pico
y la pala acaricia la mejilla de su mujer y le promete que
hoy sí va a llegar con un trabajito. Aunque en el fondo
sabe que le está mintiendo.
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