Cali, Junio de 2005 /// Periódico de la Facultad de Comunicación Social y Publicidad de la Universidad Santiago de Cali



Salchichón para disfrutar el fútbol
Pipico, una leyenda del estadio

Redacción Utópicos
Apoyo periodístico
Yudy Álvarez Chávez
quinto semestre CS
yaach@terra.com

Entre gritos y madrazos, un negro largo y flaco como un somalí aparece en las tribunas populares del Pascual Guerrero. Aunque el partido es del Cali, él da un salto y advierte a todos: “No le vendo nada a caleños”, tocando su camisa roja con el diablo en ella.

Esta nueva ola de madrazos es tan fuerte que los despistados dicen “salieron los árbitros”, pero en realidad el que llegó fue Pipico, el vendedor más popular del estadio.

A los pocos segundos la cosa se calma y empiezan las peticiones: “Negro, negro; dame quinientos”, dice alguien. “Negro, echate limoncito aquí”.

Eber Vargas vende el salchichón más feo del mundo; tanto que hay que rasparse el paladar con las uñas para quitarse la manteca, pero así y todo vende casi treinta libras en cada partido.

Pero ya no son las 60 libras de antes, pues la situación económica hizo que los aficionados casi no compren dentro del estadio; por ello este “salchichonero” tuvo que cortar metro a su venta. “Parece que ahora la gente tiene menos plata porque están comprando menos”, dice.

El estadio se convirtió en su segundo hogar. Casi 45 años son los que Pipico ha rondado en sus entrañas. Inició vendiendo gaseosa y mecato, pero se dio cuenta que podía ganar más plata vendiendo salchichón. “Con eso me empezó a ir bien, pero me fue mejor cuando descubrí mi técnica de venta”, afirma.

A pesar de no haber pasado por una universidad, descubrió la mejor técnica de mercadeo para vender el salchichón: “La gente me fue conociendo porque en los partidos me ponía la camiseta del equipo de Cali que jugaba de visitante ese día, y recochaba con eso”, cuenta. Desde allí le empezó a ir bien.

Pero en los clásicos la cosa cambia; como en el último de septiembre, en donde se vino de blanco, pues el ambiente estaba caliente, por el hincha que apuñaló a un compañero de su barra en un partido del América.

“Hoy estoy para el clásico con el blanco de la paz. Hay que hacer algo para poder ir tranquilo al estadio, porque esto es una fiesta”. Este hombre de “veinte capas de pintura” dice que antes se disfrutaba más en el estadio porque no se agredían los hinchas, y se podía ir por todas las tribunas. “No me gusta el miedo con que la gente va a fútbol hoy. Hace veinte años la gente se sentaba junta, ahora están separados. Eso no me gusta”.

A pesar de la situación en algunos sectores del estadio, Pipico se ganó el respeto de las barras bravas. Él es el único que puede pasar sin ser agredido físicamente, pero no falta el que le diga algo.

“Nosotros lo admiramos porque se ha convertido en un ejemplo de convivencia en el estadio; con sus chistes se ganó el cariño de todos aquí en el Pascual”, afirma el sargento José Caicedo quien lleva 15 años en los operativos en el estadio.

Es un vendedor histórico en el estadio más histórico de Colombia. Quizá usted lo vea en la calle, en su bicicleta roja llena de accesorios, vestido con el color del equipo del pueblo de pies a cabeza, rumbo al 12 de Octubre, el barrio donde permanece casi todo el tiempo.

Ese embutido rojizo, que muchos aseguran jocosamente mientras lo comen, que es de felina procedencia, le dio para ayudar a levantar los hijos. “No pude darles mucho, pero al menos son hombres de bien”, afirma.

En momentos empezará un nuevo clásico. En eso se va por la puerta de maratón, con sus bolsas y cajas, a prepararse para la venta porque ya tiene una responsabilidad con la ciudad: Es el vendedor más popular del estadio.



Otras informaciones

Reggeteca, la pasión de aguablanca

El trabajo está en lo alternativo

La gente debe controlar los medios


El ocaso del "Santo Varón"

Medio siglo huyendo del baño


Cali, un brale mal escrito


Entre la motosierra y el conocimiento


América, hora del redescubrimiento


Drama de un minero sin trabajo


Inicio

UTÓPICOS

 

ENCUESTA
¿Qué consumes en el estadio?
Lechona en Oriental
Salchichón con limón en Norte
Guardas la línea en Occidental
Maracachafa
en sur
Chuzos que "relinchan"
afuera
UTOPICOS

 

Santiago de Cali, Colombia 2005