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MATERNIDAD EN EDAD TEMPRANA, RIESGOS Y COMPLICACIONES

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Santiago de Cali, Agosto 13 de 2019–155 Año 14.

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Según la Organización Mundial de la Salud – OMS- 16 millones de mujeres entre los 15 y 19 años de edad dan a luz cada año en el mundo, lo cual representa el 11% de los nacimientos a nivel global. Por otra parte, datos estadísticos del DANE, en Colombia una de cada cinco madres es adolescente y el 20,5 % de las mujeres con hijos en el país, los tuvieron entre los 15 y los 19 años de edad, de estos el 8% de los embarazos adolescentes termina en abortos ya sean espontáneos o provocados.

En zonas vulnerables como laderas, área rural y estratos bajos, los embarazos en adolescentes aumentan principalmente por el desconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos, pues existe baja escolaridad y arraigo a tradiciones ancestrales que consideran un tema tabú la planificación familiar.

Estas cifras son alarmantes, para la OMS, en comparación con otras mujeres, las jóvenes adolescentes corren mayor riesgo de complicaciones y muerte a consecuencia del embarazo, adicional a esto, un estudio global realizado por el Guttmacher Institute -organización privada que apoya el derecho al aborto- se estima que, cada año ocurren alrededor de 56 millones de abortos clandestinos en el mundo.

Pero, ¿cuáles son los riesgos y complicaciones que realmente tiene un embarazo en la adolescencia? Goldy Bambague, especialista Materno-Perinatal docente de la Universidad Santiago de Cali, responde a esta pregunta con el siguiente listado:

  • Desconocimiento: cuando una adolescente a temprana edad se embaraza muchas veces ni siquiera tiene la capacidad de asimilar el riesgo y la responsabilidad que está adquiriendo al ser madre.
  • Deserción escolar: es común que niñas y niños al descubrir que serán padres abandonen el estudio, ya sea para trabajar o porque su familia se niega a seguirlos financiando, lo cual aumenta su vulnerabilidad a la pobreza.
  • Aborto clandestino: el desconocimiento del marco legal, lleva a las adolescentes a practicarse procedimientos caseros o asistir a lugares clandestinos para abortar, lo cual pone en riesgo sus vidas.
  • Organismo no apto para la gestación: en algunos casos la futura madre presenta dificultades corporales para asumir los procesos anatomofuncionales propias del embarazo, aumentando riesgo de complicaciones en el parto, nacimientos prematuros y enfermedades carenciales de la gestación como anemia, diabetes, infecciones, hipertensión, entre otras.
  • Afectación psicológica: el embarazo a temprana a edad suele producir en la mujer depresión, baja autoestima, sensación de impotencia, entre otras emociones negativas.
  • Estigma social: un embarazo precoz interrumpe el proyecto de vida de la adolescente; socialmente, se ve como un fracaso o una derrota el embarazo a temprana edad.

Ante este contexto es necesario implementar estrategias encaminadas a contribuir en la reducción de los embarazos en adolescentes y dado el caso de que esta situación se haya presentado, evitar que se repita hasta que esta mujer adquiera una madurez física y mental que le permita adoptar el rol materno. “El desafío principal de las instituciones es fortalecer el acceso y oportunidad a sistemas de salud sexual y reproductiva de forma integral, incluyendo anticoncepción, anticoncepción de emergencia, interrupción voluntaria del embarazo, servicios amigables para jóvenes, atención prenatal, parto y puerperio con calidad y calidez, asegurando el cumplimiento de rutas de atención para pacientes víctimas de violencia sexual e informando constantemente sobre los derechos sexuales y reproductivos”, expresa Goldy Bambague, docente de la USC. En ese sentido, la educación y el acompañamiento se convierten en las principales estrategias para minimizar los efectos que trae consigo un embarazo a temprana edad. La efectividad de estas estrategias ha sido corroborada por la Universidad Santiago de Cali, que lidera campañas sobre sexualidad responsable y prácticas de enfermería en parto humanizado con adolescentes de sectores vulnerables de la ciudad.

Estas intervenciones de impacto social están educando sólo a los jóvenes, sino también a sus familiares, creando una cultura de prevención y comunicación constante, pero también ofreciendo herramientas psicológicas y médicas para atender de forma adecuada a una menor que ya se encuentre en estado de gestación.
 

Elaboró

Diana Carolina González Salgado
Investigación: Docente Goldy Bambague
Unidad de Comunicación
Extensión 9089