La solidaridad también se construye con acciones que transforman realidades. Con el compromiso de aportar al bienestar de las comunidades que más lo necesitan, la Universidad Santiago de Cali se sumó a una gran cadena de apoyo que llevó ayudas, esperanza y acompañamiento a comunidades de municipios del norte del Valle del Cauca, reafirmando su vocación social y su compromiso con el territorio.
La jornada de donación movilizó el corazón de la comunidad santiaguina y de cientos de caleños permitió reunir más de 1.850 unidades de alimentos y productos complementarios, a los que se sumaron ropa y calzado destinados a fortalecer las ayudas entregadas a las personas y familias afectadas por el siniestro natural del pasado 10 de agosto.
Detrás de cada cifra hay una historia y, sobre todo, personas que decidieron aportar su granito de arena. La USC agradece profundamente a cada integrante de la comunidad que se sumó a esta causa, sin importar el tamaño de su donación. Quien entregó una libra de arroz, una bolsa de lentejas, una botella de aceite hizo parte de una cadena que hoy se convierte en bienestar para otras familias.
Cada aporte, grande o pequeño, demostró que cuando los corazones se unen por una misma causa, la solidaridad no conoce medidas.
La jornada representa mucho más que una donación. Es la expresión concreta de una Universidad que entiende que el conocimiento también debe ponerse al servicio de la sociedad y que el bienestar colectivo se construye cuando las voluntades se encuentran. La USC ha demostrado en diferentes escenarios que, frente a las dificultades que atraviesa su entorno, su respuesta nace de la empatía, la unión y la acción.
Porque 628,1 kilogramos no son solo una cifra. Son alimentos que llegan a una mesa, productos que alivian una necesidad, ropa que abriga y calzado que acompaña nuevos caminos.
Cada aporte cuenta. Cada mano que ayuda suma. Y cuando una comunidad entera decide caminar en la misma dirección, los números dejan de ser números y se convierten en esperanza, dignidad y bienestar.
La Universidad Santiago de Cali se une así por el bien común, reafirmando que ser santiaguino también significa estar presente cuando más se necesita.
Elaboró,
Camila Alvarado, Unidad de Comunicación.