Hay momentos en los que la Universidad trasciende sus aulas, sus laboratorios y sus espacios académicos para encontrarse con la comunidad allí donde más la necesita. Así lo hizo la Universidad Santiago de Cali, que recorrió las calles de la ciudad junto a la Facultad de Salud y el USACA Móvil, llevando atención, acompañamiento y, sobre todo, esperanza a las personas afectadas por el siniestro natural ocurrido el pasado 10 de agosto.
En esta jornada, el barrio Bueno Madrid, en Cali, se convirtió en un punto de encuentro para la solidaridad. Hasta allí llegó el equipo santiaguino con una misión que va mucho más allá de prestar un servicio: estar presentes, escuchar, acompañar y brindar apoyo a quienes atraviesan momentos difíciles.
A bordo del USACA Móvil, profesionales y representantes de la Facultad de Salud pusieron sus conocimientos al servicio de la comunidad, ofreciendo atención médica, psicológica y farmacológica, entendiendo que una emergencia no solo deja huellas físicas, sino también emocionales y humanas.
Cada consulta, conversación y orientación se convirtió en una oportunidad para recordar que detrás de las cifras y las circunstancias hay historias, familias y personas que necesitan sentirse acompañadas.
La presencia de la USC en las calles de Cali representa así el compromiso de una institución que entiende la educación como una herramienta capaz de transformar realidades. Desde la formación de sus estudiantes hasta la acción directa en los territorios, la Universidad continúa fortaleciendo su vínculo con la comunidad y poniendo el conocimiento al servicio de la vida.
El recorrido del USACA Móvil no termina aquí. La Universidad Santiago de Cali mantiene su propósito de seguir recorriendo la ciudad y llegando a los lugares donde su presencia pueda marcar una diferencia, especialmente entre las comunidades que han resultado afectadas por el siniestro natural.
Porque cuando la ciudad necesita apoyo, la USC no espera a que la comunidad llegue a sus puertas: la Universidad sale a su encuentro.
Y esta vez, Cali encontró en las calles un mensaje poderoso: en medio de la dificultad, la solidaridad también puede convertirse en una forma de sanar.